Libro de Actas del III Congreso Latinoamericano y del Caribe e Investigación en Educación Superior- LatinSoTL- 2025
775 Reflexión crítica Cada año, 10.500 estudiantes realizan sus prácticas clínicas en los 4 ambientes formativos -simulación, telesalud, centros de salud universitarios y campos clínicos externos-, acumulando en conjunto más de 7 millones de horas académicas cursadas. Paralelo a ello, se han realizado 8 versiones del curso que capacita a los estudiantes en el MACC y se han capacitado a 2000 profesionales de la salud como parte de la estrategia de desarrollo del profesorado de la red de campos clínicos externos. Además, en el informe de la Comisión Nacional de Acreditación de Chile (CNA) se destaca positivamente el modelo como parte de un sistema institucional que promueve la formación práctica contextualizada y la autorregulación (Comisión Nacional de Acreditación, 2025). A través de las prácticas clínicas de estudiantes del área de salud, la USS promueve no solo el posicionamiento del estudiante en el centro del proceso, sino que busca impactar positivamente en el bienestar integral de las comunidades a través de su enfoque asistencial docente, mejorando el acceso y oportunidad de atención en salud. Sin embargo, el proceso de implementación de este modelo también ha evidenciado tensiones. En primer lugar, la fragmentación organizacional inicial de las cuatro unidades que componen el modelo —simulación, telesalud, centros de salud universitarios y campos clínicos externos— generó problemas de cohesión. Cada unidad fue concebida originalmente de manera independiente, con liderazgos, prácticas y lineamientos distintos, lo que dificultó su integración como un ecosistema pedagógico coherente. Esto ha limitado la consolidación de una identidad institucional compartida entre los equipos. En respuesta, se ha impulsado una gestión centralizada para fortalecer la identidad interna y alinear las prácticas pedagógicas en torno al MACC. En segundo lugar, la dificultad para adaptarse oportunamente a la rápida evolución tecnológica en educación y salud ha sido un obstáculo persistente. La modernización institucional avanza, pero los cambios constantes en tecnologías educativas y sanitarias requieren una capacidad de actualización continua y, en muchos casos, inversiones significativas que no siempre pueden abordarse en los tiempos que la innovación demanda. Para mitigar esta brecha, la USS ha priorizado estrategias de innovación educativa y ha incorporado progresivamente nuevas tecnologías al modelo, aunque persisten desafíos en mantener la vanguardia. Finalmente, la saturación de los campos clínicos externos debido a la creciente demanda de formación práctica ha puesto en tensión la capacidad institucional para ofrecer experiencias clínicas suficientes y de calidad a todos los estudiantes. Esta limitación de cupos y la competencia con otras instituciones por los mismos espacios clínicos externos han obligado a la USS a innovar en la diversificación y fortalecimiento de su oferta interna, calculando en simulación, telesalud y centros de salud propios, traspasando desde los campos clínicos externos hacia la oferta interna un 24% de las horas académicas cursadas desde que se inició el MACC. Estas tensiones reflejan la complejidad de sostener un ecosistema de aprendizaje clínico amplio y heterogéneo, y evidencian la necesidad de mantener un enfoque reflexivo y de mejora continua para fortalecer el MACC como una innovación educativa transferible y sostenible.
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