Libro de Actas del III Congreso Latinoamericano y del Caribe e Investigación en Educación Superior- LatinSoTL- 2025

730 utilización. todas las modalidades sensoriales de manera integrada ( Aranda y Aranda, 2024 ) Es por esto por lo que, varios investigadores recomiendan fortalecer la formación en alfabetización neurocientífica para desmontar mitos y promover aplicaciones basadas en evidencia (De Lima, 2024; Flores et al., 2023; Painemil et al., 2021) De igual forma, se observó que la falta de programas de formación continua y acompañamiento docente, limita la apropiación de estas técnicas. Al respecto, Monserrate et al. (2025) destacan que, aunque hay iniciativas, estas aún no generan una transformación profunda en las prácticas universitarias. Además, Quispe (2023) señala que, en América Latina, persisten desafíos como la escasez de capacitación y recursos para aplicar la neuro educación de forma efectiva. Sin embargo, se también reconoce que existe un creciente interés y experiencias de aplicación de estas estrategias en varios países de la región ( Dardón, 2024). El análisis de los resultados permitió evidenciar que la rigidez curricular y la carga académica se especulan como factores que dificultan la integración de metodologías activas y neurodidácticas. Este hallazgo concuerda con la literatura sobre la adopción de aprendizaje activo en STEM, que señala como principal obstáculo la carencia de tiempo y soporte institucional (Sánchez y Espinoza, 2022). La evidencia sugiere que el cambio pedagógico debe estar acompañado de ajustes institucionales en políticas y cultura académica ( Vizoso , 2023) . Finalmente, la idea de que la neuroeducación es pertinente solo para niveles básicos también fue refrendada por el estudio. Sin embargo, trabajos recientes contradicen esa percepción, así, Díaz y Alarcón (2024) y De Ortega y Cortés (2021) demuestran que las estrategias neuroeducativas favorecen la actitud y metacognición en estudiantes universitarios. Asimismo, experiencias en Costa Rica que combinaron neuroeducación con Design Thinking reportaron mejoras en motivación del 86% del alumnado, lo cual evidencia su relevancia en niveles superiores (Mora y Rodríguez, 2023). Es así como, los principales hallazgos muestran que la neurodidáctica puede mejorar significativamente la motivación, la memoria y la atención de los estudiantes universitarios, especialmente cuando se combina con estrategias como el aprendizaje activo, la regulación emocional en el aula y el uso de tecnología cognitiva. Por tanto, la neurodidáctica proporciona un marco útil para crear enfoques educativos más exitosos en la educación superior. Los hallazgos de este estudio implican que el profesorado puede mejorar el rendimiento académico de los estudiantes universitarios y promover el aprendizaje profundo al incorporar estas estrategias en el aula (Proaño et al., 2025) La discusión del estudio corrobora que, si bien la neuroeducación posee un potencial claro, su baja adopción universitaria responde a un entramado complejo de desinformación, falta de formación, estructuras rígidas y percepciones limitantes. Solo actuando de forma conjunta, educativa, institucional y culturalmente, es posible comenzar a cerrar esta brecha entre conocimiento y práctica en la docencia superior. A partir de estos hallazgos, se propone fortalecer la alfabetización neurocientífica del personal docente, generar políticas institucionales que favorezcan la innovación pedagógica y fomentar entornos de aprendizaje coherentes con el funcionamiento cerebral. Se concluye que la integración consciente y fundamentada de

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