Libro de Actas del III Congreso Latinoamericano y del Caribe e Investigación en Educación Superior- LatinSoTL- 2025
195 habíamos hecho nada así” (E10). Otro estudiante, que probablemente sí ha hecho algunas prácticas en escenario de hospital, consideró que esto es importante ya que permite “tener una idea de cómo son los escenarios de un nutricionista en diferentes ámbitos (por ejemplo, el rol de hospital)” (E15). Por todo lo anterior se debe revisar que las prácticas estén acordes a los conocimientos que los estudiantes poseen y a los objetivos de aprendizaje del curso respectivo, y se debe actualizar constantemente a los docentes en relación con los procesos de simulación clínica. Se debe considerar que: La formación del profesor facilitador para dirigir, diseñar e implementar la simulación es fundamental para guiar la conversación y que el estudiante descubra por sí mismo qué cambios tiene que realizar para mejorar. La actitud del instructor influye en el aprendizaje, debe implicar al alumno en la participación sin que sea embarazoso o se sienta intimidado (Rudolph et al, 2014 y Runnacles et al, 2014, como se citó en Reyes et al, 2024) En relación con las desventajas indicadas, se relacionaron principalmente con la logística de las prácticas, lo cual invita a reflexionar sobre lo ya mencionado en relación con el diseño de estas, y también sobre el manejo de las sesiones, en particular el proceso de retroalimentación. Reforzando así la necesidad de trabajar con los docentes para tener en cuenta los aspectos mencionados por los estudiantes. Respecto a las habilidades desarrolladas, los estudiantes perciben que desarrollan habilidades propias y no propias de la carrera, y muchas de estas se consideran a la vez ventajas que les ofrecen este tipo de prácticas. Por lo que se logra uno de los objetivos de la simulación clínica, que es “desarrollar el sentido más amplio de las competencias que el personal de salud debe tener para su desempeño efectivo”. (Ayala et al, 2019). Por ejemplo, los estudiantes mencionaron que los ejercicios de simulación con pacientes reales les han ayudado a “aprender a sobrellevar algún problema o situación que el paciente tenga que no necesariamente tenga que ver con la consulta de nutrición” (E1), también han desarrollado “habilidades comunicativas y una respuesta rápida a diferentes escenarios” (E10). Lo que evidencia el desarrollo de competencias y habilidades. Si bien resaltan de estas prácticas el desarrollo de habilidades blandas y mencionan el acercamiento que les permite a la realidad del nutricionista, llama la atención que hubo estudiantes que no consideran que eso sea suficiente para constituirse como una ventaja competitiva. En futuras investigaciones se puede profundizar en los motivos para dicha respuesta. En relación con la sugerencia de desarrollar un consultorio nutricional para el público en general, es un paso que se debe reflexionar a nivel de carrera e institución. Conclusiones Las prácticas de simulación con pacientes reales cuentan con una opinión general positiva entre los estudiantes, resaltando las habilidades que les permiten desarrollar, aunque eso no significa que no existan aspectos por mejorar, en particular relacionados con la logística de estos ejercicios. El acercamiento al entorno real del profesional en Nutrición resulta importante en el aprendizaje para los estudiantes, y les permite tener un espacio de autocrítica y
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