Libro de Actas del III Congreso Latinoamericano y del Caribe e Investigación en Educación Superior- LatinSoTL- 2025

143 Metodología Se llevó a cabo una investigación de corte cualitativo y de diseño fenomenológico. Se realizaron entrevistas semiestructuradas a 23 profesores: 12 de CS y 11 de ING. Se recurrió al análisis del discurso. Resultados y Discusión Cultura profesional y diferencias disciplinares Las relaciones entre los profesores de CS están atravesadas por la colaboración y la colegialidad. Trabajan en un clima de consenso, donde la comunicación es fluida y no hay competencia. Los vínculos están basados en la reciprocidad, y las tareas propias de la enseñanza se realizan en conjunto. Valoran la riqueza del trabajo articulado inter-cátedra y resaltan la necesidad de un enfoque interdisciplinario. Participan activamente en espacios colectivos, tanto formales como informales, lo que favorece la coherencia del proceso de enseñanza-aprendizaje. Esta forma de asociación se asemeja a la colegialidad dirigida (Hargreaves y Fullan, 2014). En cambio, entre los profesores de ING los vínculos están limitados a sus colegas de cátedra, y las tareas propias de la enseñanza se realizan en solitario. Las relaciones inter-cátedra son prácticamente nulas. La colaboración es entendida como una labor bien coordinada. Esto refleja el predominio de una cultura individualista con ciertos indicios de balcanización (Hargreaves y Fullan, 2014), y es coincidente con hallazgos previos (Walker, 2017; Potes, 2024). Los resultados sugieren que existen diferencias en las formas de asociación según el área disciplinar de pertenencia. Este hallazgo es coincidente con los resultados a los que arribaron Kálmán et al. (2020) al observar que los docentes que trabajan en el campo de las ciencias duras tienden a trabajar de manera más individualista que quienes se desempeñan en el ámbito de las ciencias blandas. Estas diferencias no solo reflejan tradiciones propias de cada disciplina, sino que muestran cómo las características de cada área influyen en la identidad y en las formas de trabajar de los profesores. Las ciencias blandas impulsan el trabajo en equipo y la colaboración, porque valoran más la interdisciplinariedad y el diálogo. En cambio, las ciencias duras suelen enfocarse más en resultados individuales, favoreciendo el desarrollo de prácticas más solitarias. Esto repercute no solo en las tareas que realizan, sino también en cómo se relacionan con sus colegas. Condiciones laborales La escasez de tiempo y la falta de reconocimiento se presentan como los principales obstáculos para la colaboración. La participación en espacios colectivos requiere de dedicación adicional que no siempre es valorada ni recompensada, lo que desalienta el trabajo conjunto. En contrapartida, el uso de herramientas digitales favorece la colaboración al facilitar la comunicación. Esto es coincidente con hallazgos previos (Potes, 2024; Walker, 2017). Además, el apoyo institucional y el liderazgo académico activo resultan cruciales para combatir el individualismo, dado que la colaboración difícilmente surge de manera espontánea (Murray, 2020). El trabajo colaborativo requiere de políticas colaborativas y de un acompañamiento integral a nivel institucional.

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