Libro de Actas del III Congreso Latinoamericano y del Caribe e Investigación en Educación Superior- LatinSoTL- 2025
1347 El rol docente debe ser fortalecido como agente de cambio. Para avanzar hacia una cultura evaluativa justa y significativa, se requiere empoderar a los equipos docentes mediante tiempo protegido, acompañamiento profesional y validación institucional de sus innovaciones. Además, deben generarse condiciones para el trabajo colaborativo entre pares, donde las experiencias exitosas puedan escalarse y adaptarse. Los resultados del estudio también implican desafíos institucionales. La falta de estandarización entre secciones, la escasa retroalimentación efectiva y la poca participación estudiantil no son problemas individuales, sino estructurales. Las universidades deben traducir esta evidencia en decisiones de política interna: normativas de evaluación coherentes, guías de diseño instruccional y espacios de formación para equipos docentes. Como lo indica la OECD (2012) , la equidad en la educación superior no solo se alcanza mediante acceso, sino también asegurando prácticas pedagógicas consistentes, adaptadas y basadas en evidencia. 6. Conclusiones y Proyecciones Como estrategia concreta, se propone un modelo de rediseño instruccional basado en diseño inverso (Wiggins & McTighe, 2005). Este modelo parte del perfil de egreso, traduce sus competencias en aprendizajes esperados, define actividades alineadas y culmina con instrumentos coherentes y auténticos. El modelo se orienta a promover evaluación situada, progresiva y con retroalimentación continua. Se propone su institucionalización mediante políticas y acompañamiento docente, evitando que quede relegado a experiencias aisladas. A partir de los hallazgos empíricos, se sugiere que este modelo no quede restringido a iniciativas puntuales, sino que sea incorporado como política institucional. Esto permitiría establecer criterios mínimos, asegurar coherencia curricular, promover buenas prácticas y facilitar procesos de monitoreo de calidad evaluativa. La generación de una guía institucional para programas vespertinos es una propuesta viable, incluyendo orientaciones sobre evaluación justa, uso responsable de IA y adaptaciones para la diversidad estudiantil. En este sentido, este estudio constituye también un aporte al campo del SoTL en América Latina. Al construir conocimiento situado, empírico y reflexivo sobre un contexto educativo particular, contribuye a fortalecer una cultura de indagación pedagógica en educación superior. Además, demuestra que es posible vincular teoría, evidencia y acción para mejorar la docencia y la evaluación. Si bien el estudio se desarrolló en un contexto particular, sus hallazgos y propuestas pueden adaptarse a diversas instituciones que busquen fortalecer la evaluación inclusiva y situada. Más allá del ámbito disciplinar, este trabajo representa un insumo empírico para la mejora institucional. La sistematización de las percepciones del estudiantado y del cuerpo docente, así como la revisión crítica de instrumentos y prácticas, permiten establecer orientaciones que pueden integrarse en políticas académicas, criterios de acreditación y procesos de aseguramiento de la calidad. Estas evidencias son clave para fortalecer una evaluación más ética, inclusiva y coherente. Estas tensiones, si bien contextualizadas en un programa vespertino chileno, resultan relevantes para otras instituciones que buscan mejorar sus prácticas evaluativas bajo principios del SoTL. El análisis situado permite ofrecer aprendizajes transferibles para contextos similares, con desafíos en inclusión, alineación instruccional y retroalimentación efectiva
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