Libro de Actas del III Congreso Latinoamericano y del Caribe e Investigación en Educación Superior- LatinSoTL- 2025

1147 participación activa y el aprendizaje significativo. Dentro de este marco, el evaluador asume el rol de facilitador del aprendizaje que cultiva competencias en una variedad de contextos. Autores como Crespo-Cabuto et al. (2021), así como Salinas (2004), enfatizan que la evaluación no debe limitarse a rúbricas estáticas o pruebas sumativas. En cambio, la evaluación debe incorporar estrategias flexibles, inclusivas, relevantes y mediadas digitalmente. Este enfoque requiere que las personas evaluadoras posean competencias en diseño instructivo, gestión de plataformas, supervisión del aprendizaje y la integración de herramientas interactivas, personalización del aprendizaje, inteligencia artificial (IA) que fomenten experiencias de aprendizaje contextualizadas y significativas. Al mismo tiempo, el marco de SOTL ofrece la posibilidad de repensar la evaluación no simplemente como un ejercicio técnico y propone un marco crítico y ético de la enseñanza profesional (Hutchings et al., 2011). Además, las competencias evaluativas deben integrar la dimensión técnica, la dimensión interpersonal y los aspectos institucionales. Un discurso empático, la escucha activa, la retroalimentación constructiva y la conciencia crítica del contexto sociocultural del estudiantado son componentes fundamentales de una forma de evaluación justa y humanizada (Pozo et al., 2006). Estas competencias realizan el papel del evaluador como un defensor de la equidad y la mejora educativa, especialmente dado el impacto que sus decisiones tienen en la trayectoria académica, el bienestar del estudiantado y los procesos de aseguramiento de calidad institucional. Metodología Este estudio sigue un enfoque cualitativo desde la perspectiva de SOTL, dentro de la cual la práctica evaluativa es objeto de un escrutinio sistemático, ético y transformador (Hutchings et al., 2011). El diseño corresponde a un enfoque interpretativo dirigido a comprender las experiencias y percepciones del personal académico respecto al papel de la persona docente como evaluador en la gestión universitaria. Se llevó a cabo una entrevista muestral sectorial con diez personas docentes, personas coordinadores académicos y personal relacionado con el proceso de evaluación de los aprendizajes y tecnologías digitales, aplicando un método de entrevista semiestructurada, que sirvió como la técnica principal para la recolección de datos. La muestra fue intencional, basada en los criterios establecidos de experiencia profesional con evaluación en entornos virtuales, en educación a distancia y participación en la gestión académica. Se garantizó el consentimiento de las personas informantes, así como la anonimidad de las personas participantes (Creswell & Poth, 2016). Los datos fueron analizados utilizando análisis temático inductivo (Braun & Clarke, 2006) con el apoyo del software especializado. Las categorías emergentes se contrastaron con el marco regulatorio de la normativa y documentación de la UNED y con la literatura académica pertinente. Este enfoque metodológico sirvió para iluminar tensiones, prácticas emergentes y propuestas de mejora desde la perspectiva del profesorado, alineadas con el propósito reflexivo del SOTL. Resultados Entre los hallazgos exhaustivos indican una brecha significativa entre las normas institucionales y las prácticas evaluativas. El profesorado percibe la evaluación como una función académica central, aunque frecuentemente fragmentada. Existen marcos

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