Libro de Actas del III Congreso Latinoamericano y del Caribe e Investigación en Educación Superior- LatinSoTL- 2025

1069 En esta línea, se han identificado los beneficios del codiseño entre profesionales de las diferentes especialidades de salud y profesionales del campo pedagógico que, mediante el diálogo y construcción colaborativa de estructuras curriculares integradas, logran trayectos de formación situados y pertinentes (Olczak et al, 2024) en los que la adquisición de autonomía creciente se desarrolla de forma espiralada (Fedman y Palamidessi, 2001). Metodología Este trabajo presenta el resultado de la experiencia institucional de construcción de criterios de organización curricular con adecuaciones a las distintas especialidades de salud, producto de un proceso de diseño colaborativo, de planes de estudio de carreras universitarias de posgrado que están asociadas a formaciones en servicio, como residencias hospitalarias y becas de perfeccionamiento. La metodología desarrollada implicó cinco etapas: 1. Relevamiento bibliográfico de los desafíos del diseño curricular en carreras de ciencias de la salud. 2. Análisis de normativa vigente (tanto de la administración nacional como de las asociaciones médicas de cada especialidad) y de planes de estudios de otras universidades con formaciones similares. 3. Elaboración de un diagnóstico sobre la organización curricular actual de los planes de estudio de carreras de especialización que se encuentran en proceso de acreditación en la institución. 4. Reuniones e intercambios entre el equipo pedagógico, referentes disciplinares de las carreras y autoridades institucionales para el codiseño de nuevas estructuras curriculares. 5. Sistematización de las categorías de reorganización curricular que resultaron adecuadas al funcionamiento y cultura de formación en las diferentes especialidades. Resultados En el momento del diagnóstico, al analizar los planes de estudio vigentes, se evidenciaron rasgos recurrentes como desarticulación entre la formación en los servicios y la formación académica (Zabalza, 2012; Borrell Bentz, 2005), y la estructuración de actividades curriculares a partir de ámbitos asistenciales (por ejemplo: rotación por servicio de neurología infantil). Además, se reconocieron por un lado limitaciones estructurales y organizativas de los servicios hospitalarios que condicionan tiempos y espacios para actividades formativas. Por otro lado, una característica distintiva y valiosa de los planes de estudio en el campo de la salud es que la cursada no es lineal sino espiralada, con una autonomía progresiva que permite volver sobre contenidos y prácticas con mayor profundidad a medida que se avanza en la formación (Feldman y Palamidessi, 2001). Teniendo en cuenta estas condiciones de desarrollo de los programas, entre los desafíos principales abordados en el rediseño curricular, se destacan: • La necesidad de evidenciar que los aprendizajes se construyen in situ en los escenarios asistenciales, mediante una práctica supervisada y retroalimentada (Borrell Bentz, 2005), que no está escindida de la formación teórica. En este

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