Reconstrucción(es) Sociedad Civil. Experiencias de reconstrucción en Chile post 27F desde la sociedad civil
RECONSTRUCCIONES SOCIED DCIVIL 64 restos de los aborígenes, las piezas u objetos antropo-arqueológicos, paleontológicos o de formación natural, que existan bajo o sobre la superficie del territorio nacional o en la plataforma submarina de sus aguas jurisdiccionales y cuya conservación interesa a la historia, al arte o a la ciencia ; los santuarios de la naturaleza; los monumentos, estatuas, columnas, pirámides, fuentes, placas, coronas, inscripciones y, en general, los objetos que estén destinados a permanecer en un sitio público, con carácter conmemorativo .” Ante esta breve revisión de los marcos legales que imponen las definiciones de patrimonio (o monumento en el caso de Chile), podemos darnos cuenta de que se sigue considerando como algo pétreo, inmutable, destinado a heredarse de generación en generación como una reliquia “excepcional” del pasado, aun cuando pierda completa conexión con el contexto natural, histórico y social, transformándose en colecciones estáticas que carecen de relación de uso en la medida en que se asume la conservación como equivalente a no-intervención. Aún con el planteamientomás integrador que propone la idea de patrimonio inmaterial, podemos observar que hay una infinidad de expresiones culturales que quedan excluidas dada la rigidez en la definición de los conceptos, que tienden más bien a la clasificación y categorización según criterios arbitrarios y hegemónicos, como el interés “histórico, artístico o científico”, que impone una valoración realizada desde las esferas del poder de aquello que se considera digno de las generaciones futuras y por tanto “conservable”, dejando fuera por ejemplo, aspectos de la vida cotidiana que pueden llegar a ser relevantes para los/as habitantes de un determinado sector, tal como sucede con los corredores de Pumanque, reconocidos por cierta estética particular, pero principalmente por la actividad social que albergaban, la cual no necesariamente coincide con los intereses oficiales, por lo que se les reviste demenor importancia, trayendo como consecuencia el deterioro de las mismas o directamente su destrucción. Consideramos que eventos como el terremoto nos ponen frente a una encrucijada en relación a la reconstrucción patrimonial, ya que tanto los vacíos legales como conceptuales se hacen evidentes en la medida en que no contamos con las herramientas necesarias para articular un tipo de reconstrucción vinculante entre la sociedad civil y las autoridades, razón por la que el patrimonio se transforma finalmente en un discurso del poder, por medio del cual se releva un tipo específico de herencia cultural, aquella que tiene que ver con hitos que lo reafirman y que se materializa en una puesta en práctica que jerarquiza la memoria, haciendo parecer que hay cierto tipo de construcciones, tal como las instituciones que albergan, que son imperecederas –como casas de gobierno, iglesias, fuertes militares- mientras que otras están destinadas a caer una y otra vez, ya sea por la precariedad de su materia –como el caso del adobe- o por la carencia de valor estético, histórico o científico, ignorando otras opciones que exigirían
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