Reconstrucción(es) Sociedad Civil. Experiencias de reconstrucción en Chile post 27F desde la sociedad civil
157 sario hacer una distinción. Si este daño proviene como consecuencia de una decisión, se debería denominar riesgo. En este caso, el posible daño es contingente y evitable (riesgo de la decisión). Pero si el posible daño es provocado externamente, es decir puede ser atribuido al entorno, en este caso, sería un peligro. De esta forma, la importancia del componen - te decisional alcanza un valor sumamente importante en la época actual, postergando la perspectiva del peligro, por la del riesgo. A medida que la sociedad exige decisiones “ya no quedan peligros que puedan ser exter - namente atribuidos”, pues incluso “el exponerse a un peligro es un riesgo” como sería, por ejemplo, urbanizar en lugares susceptibles de aluviones. A su vez, Luhmann agrega que en reiteradas ocasiones para quienes son afectados, la amenaza proviene de decisiones que ellos no pueden con - trolar ni activar. Los riesgos variarán dependiendo de la posición que uno tenga como portador de las decisiones o bien, como afectado de tales decisiones, pues el riesgo es definido y percibido de forma muy diferente por los diversos actores de nuestra sociedad (ciudadanos, investigadores, funcionarios públicos, y otros) y genera distintas formas de solidaridad social. El que los riesgos se observen de diferente manera, se debe al he - cho de cómo se producen las distinciones, pues siempre uno se ubica a un lado de la forma careciendo de la posibilidad de estar en ambos la - dos de manera simultánea. Es por esto que resulta común que los actores sociales crean poder responsabilizarse de sus intenciones y controlar las consecuencias de sus acciones, mediante la instauración de normas o la intervención en la distribución de recursos escasos. Sin embargo, en el proceso de decisión es imposible evitar la atribución de consecuencias en las decisiones (daños futuros). Aun cuando se cambie de decisión, lo único que variará es la distribución de ventajas y desventajas, así como las probabilidades e improbabilidades de esos daños, y aunque se im - plemente una estrategia de distribución de riesgos, es decir mecanismos que permitan controlar una tendencia a sufrir daños (i,e. seguros contra terremotos), éstos solo actúan como atenuantes de aquel riesgo, ya que el propio mecanismo es un segundo riesgo. Si ocurre algo improbable, los actores se defenderán argumentando que se ha decidido de manera correcta, o al menos racionalmente (risk managment). El problema surge porque las explicaciones para el fracaso (i.e. errores, complejidad, inter - vención de terceros, impedimento de lo deseado) pueden ser aceptables para el actor, pero no quizás para quien recibe el daño, momento en el cual deben surgir mecanismos de compensación, que pueden provenir de la dimensión económica o del derecho. En la actualidad, la alta complejidad alcanzada por la sociedad ha pues - to en jaque esta tradicional solución. En palabras de Niklas Luhmann, “todo el entorno del sistema de la sociedad se encuentra involucrado en la cadena de efectos de posible daño”. Así la clara diferencia que es posi - ble detectar, por ejemplo durante la Edad Media, entre los beneficiados (realeza) y afectados (vasallos) en las instancias de decisión, ha cambia -
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