Pulvis et Umbra

16 eran construcciones muy sencillas y de “buen gusto”, sin mayor ostentación estilística. Las viviendas de clases variadas eran típicas. Esta “chilenidad” de la arquitectura es- taba representada por construcciones pesadas, con una o dos plantas, de corredores cerrados hacia la calle y con patio interior y exterior. Ejemplos de esta arquitectura son la casa de los Matte (en los Nidos con la Cañadilla), de los Bello (calle Dávila), de los Urmeneta (calle Domínica) o de los Cruz (calle Lillo). En general, “hasta principios de este siglo, el barrio de la Chimba puede decirse que era ajeno a Santiago” (Medina, 1952, p. 154) y, a su vez, era denominado como un “arrabal”. Comprendido por el frente que da sobre el Mapocho, desde la Cañadilla a la calle que corre al pie del San Cristóbal i con el límite del Callejón de los Olivos que reúne la Recoleta a la Cañadilla a la altura de la Iglesia de la Estampa velada mide una legua casi exacta o sea 35 cuadras (Vicuña Mackenna, 1872, p. 272). En otras palabras, el barrio era un conjunto de edificaciones de uso privado y edifi- cios públicos. De ese modo, las viviendas se organizaban junto con los por tales y los peristilos de los cementerios, los pasillos superpuestos de los patios exteriores del manicomio y de los hospitales, además del convento de la Recoleta Domínica. Los parques de los cementerios, las propiedades de uso privado y el Cerro San Cristóbal contrastaban con la falta de áreas verdes, característica de la zona. El barrio nor te, la Chimba, Sólo contaba con las líneas de la Recoleta y Cañadilla, hoy Independencia, que eran los dos grandes cuar teles en que se dividía. El de Recoleta semejaba un arrabal sola- riego, poblado de extensas y vetustas quintas en que habitaban silenciosas, quietas y antiguas familias (Roco del Campo, 1941, p. 180). En estos terrenos se fue conformando lo que es actualmente el Cementerio Gene- ral. Su inauguración se realizó el 1º de noviembre de 1872 y sus alrededores fueron plantados de cipreses por el señor Miguel Dávila, en ese entonces administrador del camposanto. En un terreno adyacente, comprado a “La Casa de Orates”, se construyó una plaza semicircular llamada “Plaza del Panteón y Portales”, que tiene forma de un vasto anfiteatro para la circulación de carruajes y tropas. Tiene una superficie de cinco mil metros cuadrados. Por el arco de la elipse de esta plaza corre una alcantarilla construida con cal, piedra y ladrillo, que recoge las aguas que pasan frente al cementerio. En el centro de esta plaza se encuentra un monumento erigido al “Incendio de la Compañía”, que se inauguró

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