Participación de personas con discapacidad en la educación sexual y afectiva integral (ESAI)

17 PARTICIPACIÓN DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN LA ESAI acceso a la ESI, se dificulta la posibilidad de reconocer la figura de abuso, comentar lo que están viviendo y denunciar, lo que puede prolongar vulne- raciones de derechos. Esta situación se exacerba debido a una comprensión limitada de la salud sexual de parte de su entorno, lo que también aumenta el riesgo de contraer ITS o de embarazos no planificados. Respecto a lo educativo, faltan formación y apoyo a docentes y profesionales de otras áreas que trabajan en educación (Michielsen & Brockschmidt, 2021), quienes reportan carecer de las habilidades necesarias y de herramientas pedagógicas para impartir una ESI efectiva e inclusiva, donde sea posible llegar a la población de estudiantes con diversas discapacidades o necesi- dades de apoyo, lo que exige abordajes flexibles y creativos. Una educación integral en sexualidad debe ser positiva, afirmando la se- xualidad como un aspecto saludable de la vida y cubriendo dimensiones cognitivas, emocionales, sociales y físicas. Además, la EIS debe ser inclusiva, abordando la diversidad de corporalidades, identidades de género, orienta- ciones sexuales, etc. y reconocer las diferentes formas en que la sexualidad se manifiesta en la vida de todas las personas, entre ellas, las PcD. La postura de este documento se fundamenta en los siguientes principios esenciales para la implementación de la ESI con transversalización de disca- pacidad y accesibilidad: • Se establece la ESI como un derecho humano fundamental, inherente e im- postergable que, a su vez, es una herramienta indispensable para garantizar la protección, autonomía y bienestar de las personas. • Se adopta un enfoque holístico e integral, basado en la definición de la UNES- CO (2018), abarcando las dimensiones cognitivas, emocionales, físicas y socia- les de la sexualidad, con el propósito de dotar a niños, niñas y jóvenes de los conocimientos, habilidades, actitudes y valores que les permitan desarrollarse con buena salud, bienestar y dignidad. • Esto se complementa con el reconocimiento de la sexualidad como com- ponente intrínseco y natural de la persona, abarcando aspectos biológicos, emocionales, sociales e identitarios, tal como lo reconoce la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) respecto al derecho a la salud sexual y reproductiva.

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