Para que nadie que atrás. A la memoria de nuestras(os) compañeras(os) y maestras(os)
Para que nadie quede atrás 275 Hacia finales de la década de los setenta se produjo un viraje en la vida profesional de Miguel. Sucedió después de haber trabajado va- rios años en periodismo internacional como corresponsal de la AP en Venezuela y de dirigir por un tiempo la sección de economía de El Diario de Caracas , interesante proyecto editorial del cual fueron parte fundamental figuras del exilio argentino en Venezuela, como Tomás Eloy Martínez y Rodolfo Terragno. Por ese entonces Miguel había cursado un posgrado en Economía y Administración de Hidrocarburos, enriquecido más tarde con un doctorado en Estudios del Desarrollo. A partir de ahí se dedicó de lleno a la investigación y la docencia, siendo profesor titular en pos- grados del área de economía, energía y desarrollo, tanto en la Uni- versidad Central de Venezuela, en Caracas, como en universidades de los estados Bolívar, Zulia y Mérida. En paralelo, siguió escribien- do artículos para diversas revistas especializados en estas áreas. Marcela Calvo y Miguel Mata en Montreal. Nueva etapa: investigación ambiental y docencia En 1981 publicó su libro “Minicentrales hidroeléctricas: una nueva óptica energética”, muestra clara de su indeclinable trabajo para pre- sentar soluciones innovadoras que contribuyan al desarrollo ener- gético sustentable, en este caso para apoyar el acceso de pequeños poblados a la electricidad. De esa época datan también sus obras “La maravillosa fuerza energética del agua” (1985) y “El árbol del acero” (1987), ambas en línea con la sostenibilidad ambiental. Siempre en la misma línea, Miguel creó el Centro de Investigación en Energía, Desarrollo y Ambiente (CIEDA), en el marco del cual se realizaron numerosos estudios y publicaciones, además del lanza- miento de su revista Soluciones Ambientales , cuyo primer número data de octubre de 1996 y que circuló durante varios años. Si bien en parte su finalidad fue contribuir con la toma de decisiones del sector público, la orientación principal de esta revista fue hacia la Responsabilidad Social de las Empresas (RSE), divulgando los be- cuantos pueblos y ciudades de Argentina, Paraguay, Bolivia y Perú para finalmente aterrizar en Venezuela, tierra privilegiada y gene- rosa donde nacieron nuestros dos hijos y donde viví 41 años. Fue así como dejamos atrás a tantos queridos amigos y compañeros de promoción de la Escuela de Periodismo, muchos de los cuales –con el advenimiento de la dictadura militar– vivirían años después no sólo el exilio, sino experiencias traumáticas dif íciles de imaginar. Ese viaje fue muy motivador, ya que al desplazarnos en distintos ti- pos de transporte terrestre –el mismo que suelen utilizar las comu- nidades– pudimos mantener conversaciones con diversos grupos comunitarios, conociendo de cerca sus carencias y los problemas de su entorno social y ambiental. En uno de sus últimos libros: “Hablan los pobres: el barrio y su visión del desarrollo” (publicado en 2015 por la Editorial Académica Española) Miguel refleja mucho de la empa- tía motivadora producto de ese viaje. Como él mismo señaló en ese libro, los problemas que aquejan a los 2.000 millones de pobres que hay en el planeta son similares y necesitan que las políticas públicas destinadas a combatir la pobreza les den voz directamente a ellos y a sus redes de apoyo, a fin de que tengan una participación real en la planificación de sus vidas y de su entorno.
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