Para que nadie que atrás. A la memoria de nuestras(os) compañeras(os) y maestras(os)

276 Abrirse a otros caminos neficios de los mercados verdes y de la economía circular. Junto a ello, también proporcionó herramientas a distintos actores sociales para intervenir en los cambios ambientales de su entorno, mejorar su calidad de vida y construir un mejor futuro para las nuevas gene- raciones. En 1983 Miguel y yo tomamos la decisión de separarnos, luego de diecisiete años juntos y dos queridos hijos. Familiares y amigos no podían creer que fuese cierto, pues nos veían como una pareja perfecta, donde no había terceras personas involucradas ni otros patrones comunes que suelen detonar el quiebre de una relación armoniosa. Ni siquiera hoy tengo muy claras las razones. Quizás no quisimos esforzarnos en mantener el compromiso que signi- fica vivir en pareja, con los cambios en la evolución personal, en el carácter e incluso en la personalidad que trae aparejado el paso del tiempo. Pero en todo caso fue un divorcio amistoso, donde pri- maron respeto y compañerismo, aunque no exento de los altibajos que conlleva el quiebre de una sociedad. Años más tarde Miguel volvió a casarse y tuvo otros dos hijos. A todos ellos los apoyó en su crecimiento, a través de un contacto emocional y formativo, men- cionándolos siempre en las dedicatorias de sus libros. En retrospectiva, creo que alrededor de la década previa a su falle- cimiento –acaecido en diciembre de 2025, a sus 83 años– Miguel comenzó a experimentar un interesante proceso de introspección personal, especie de búsqueda de un estado de bienestar interno aunado al compromiso con los valores compartidos a nivel social y comunitario. De hecho comenzó a trabajar directo en terreno –a pie de campo– con algunas comunidades, orientándolas hacia te- mas tan sencillos como la creación de huertos sustentables, uso eficiente del agua, protección del suelo y el autoconsumo. En su último libro, “Una vida no basta” , reflexiona sobre el com- portamiento de la gente en las comunidades en que vive: “…ya sean pequeñas o grandes, de hecho ellas constituyen nuestra familia ex- tendida, son ejemplo de vida solidaria y resiliencia, aun con todos los problemas que puedan existir en su interior”. En esa publicación, una suerte de crónica-ensayo narrado desde su propia percepción de los hechos, repasa además los grandes temas que lo motivaron durante el accionar de su vida: el consumismo desmedido, la utilización masiva de energía y materias primas, los incontables desastres naturales y devastación, la crisis climática que pone en riesgo el agua y la producción de alimentos, pande- mias, aumento acelerado de la pobreza, aunado a visiones a veces diametralmente opuestas sobre cómo proceder ante lo que está su- cediendo, con la consiguiente ausencia de gobernabilidad. Pero también aborda temas relacionados con la filosof ía y el pen- samiento crítico; el amor en su concepto más amplio; las creen- cias religiosas y sus teorías sobre la muerte; familia, sociedad y conexiones humanas; logros y desencantos en un mundo que, al actuar a menudo con tanta insensatez, hace dif ícil el recuento. Porque como señala en esas páginas: “¿Quién no se siente con- fundido por el cúmulo de situaciones personales, comunitarias, Miguel en su Venezuela.

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