Para que nadie que atrás. A la memoria de nuestras(os) compañeras(os) y maestras(os)

252 Juan Guillermo Mellado LA ALEGRÍA QUE SE NOS FUE Por Francisco Villagrán López Maestro de reporteros gráficos. Juan Guillermo Mellado Arce (1947-2025) llegó a la Escuela de Pe- riodismo de la Universidad de Chile en marzo de 1966 y egresó ti- tulado en diciembre 1969. En esos cuatro años dejó una huella im- borrable, que luego prolongó en diversos medios de comunicación como reportero gráfico. Nunca se fue realmente de nuestro plan- tel, pues luego enseñó sus conocimientos fotográficos a los nuevos estudiantes que llegaron. Su pasión fue la fotograf ía y la enseñaba a todo el mundo. Lo último que hizo fue un taller fotográfico para la gente de Ñuñoa. Él prefería ser identificado por sus dos nombres de pila. Se hizo notoriamente reconocible en los pasillos de nuestro lugar de es- tudio por su sentido de humor espontáneo, donde casi siempre era el centro de atracción, donde fuera que participara. Eso lo ha- cía fácilmente ubicable, porque si había risas desatadas.... signifi- caba que allí estaba con sus histriónicos gestos y salidas cómicas espontáneas. A muchos nos llamó la atención un singular saludo que realiza- ba, de cuando en vez, con otro compañero de curso de su misma cuerda divertida: consistía en abrazarse aparatosamente cuando se encontraban, el cual repetían lateralmente por el lado derecho e iz- quierdo con palmoteos surtidos en la espalda, prolongado a veces al “tambembe” ...para hacerlo más gracioso aún. J.G. no destacaba solamente por esa faceta sino por otras cualida- des, como ser un gran conversador, analista de la contingencia y participante activo en los eventos estudiantiles de la Escuela, sien- do infaltable su presencia en las fiestas. Allí mostraba sus cualida- des de gran bailarín tanto para un rocanrol, una cumbia, un bolero o una cueca bien zapateada. Leo, uno de sus tres hijos, nos cuenta que él amaba el Dieciocho y el Año Nuevo...donde se convertía en el alma de la celebración, más cuando le iba poniendo “entre pera y bigote”. Además nos confidenció que, en todo caso, por otro lado tenía su flanco “cascarrabia” y de viejo enojón, pero que felizmente se le pa- saba luego.

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