Para que nadie que atrás. A la memoria de nuestras(os) compañeras(os) y maestras(os)
Para que nadie quede atrás 239 Hernán Miranda Casanova HOMO SAPIENS DE LA POESÍA Y EL PERIODISMO Por Olivia Mora Miranda, el poeta que no se promocionaba. El verano estaba por finalizar aquel segundo domingo de marzo de 1984, cuando los medios de comunicación, en su mayoría sim- patizantes de la dictadura, se revolucionaron con una extraña noticia. El sorpresivo suceso provenía del Jardín Zoológico, ubi- cado a un costado del cerro San Cristóbal. En una jaula del sector de los simios había aparecido un nuevo morador. En la puerta se leía un letrero: “Hombre: nombre científico Homo Sapiens, habi- tad: todo el mundo”. Adentro, y esperando que los visitantes del Zoológico le dieran maní y plátanos, estaba Hernán Miranda Ca- sanova con una máquina de escribir y denunciando el enclaustra- miento en que vivía la cultura nacional. En esos años era, por lo demás, una arriesgada acción. Afuera de la jaula lo acompañaban connotados intelectuales. Nicanor Parra en voz alta clamaba: “Esto es un espejo de la realidad”. Eduardo Llanos explicaba: “Es un experimento científico para ver el com- portamiento de la gente”. Sin duda, eran explicaciones necesarias para evitar que la CNI los detuviera. Alborotados llegaron los reporteros a entrevistar al nuevo simio. Alipio Vera solicitaba una exclusiva declaración, mientras el en- jaulado hacia movimientos imitando a los monos y rascándose la cabeza. Un fotógrafo gringo tomaba fotos y se preguntaba: “¿qué país es este?”, mientras escuchaba decir a Nicanor Parra: “El hom- bre es un animal que posa para las cámaras y usa lentes oscuros”. Todos entendían a quien se refería. Alguien le pregunta al nuevo morador: “¿le puedo dar maní?”. Él acepta, lo recibe y se lo regala al mono de la jaula vecina. Pasa un niño y le dice “¿Hombre que estás haciendo ahí?”. Entonces, Her- nán declara solemnemente: “A partir de ahora el zoológico tiene un nuevo espécimen: el hombre”. En medio del apagón cultural, que llevaba 11 años, los periodis- tas quedaron perplejos. Entre los visitantes del Jardín Zoológico, aquel domingo hubo asombro. Nacida de un colectivo de escri- tores y poetas, la genial idea estaba invitando a una profunda reflexión. Y fue Hernán Miranda quien la hizo realidad con valor y exponiéndose a ser detenido por la represión dictatorial.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=