La palabra maldita y otros escritos urgentes

76 77 vengan los discursos de la Cámara y los artículos de periódico a decir en país sin información de este orden, miedecillos vestidos de derecho, defen- diendo con ello intereses abusivos. Por otra parte, para los campesinos, nada más favorable que un reparto agrario realizado sin revo- lución. Bueno es que sepan que la reforma agraria mexicana se mantiene en una zozobra permanente, temiendo de cada elección presidencial, porque salió de una revuelta y por cada revuelta teme y tiembla. Con la muerte de su jefe, el general Obre- gón, el agrarismo mexicano —con todos sus defec- tos, yo estimo— vuelve a hallarse en peligro de ser rectificado. En una reforma agraria sin sangre, el campesino chileno puede descansar; dormirá tran- quilo; se pondrá al trabajo de su parcela sin vol- tear la cabeza a todos lados husmeando el riesgo; recibirá, ya con razón de ser, la instrucción agrí- cola que le falta para el cultivo intenso; cuidará con celo de dueño sus cooperativas y se compro- meterá, sin temor del día siguiente, en la compra de su maquinaria moderna. La Telecoms Sin Fronteras (tsf) debe informar a los campos del movimiento en perspectiva, que es el acceso moral más efectivo que se haya cum- plido entre nosotros, para que los campesinos lo conozcan y lo sigan con el corazón atento y con una dignidad bien despierta de su viejo derecho, que había sido guardado como cachivache viejo durante veinte presidencias republicanas. Y si Chile resulta capaz de finiquitar una reforma verdadera (con «verdadera» quiero decir de gran aliento y no miedosa, que sirva para cin- cuenta años y no para cinco), sin paseo rojo de carabinas a lo largo del país, el ejemplo saltará en dos años a los demás países agrarios de la América (¿y cuál no lo es?), que temen la reforma, aunque reconocen su necesidad, porque los quince años de sangradura de México les dan miedo. Será una obra maestra de labor civil con rasgos europeos, es decir, con semblante de cosa culta, y una Amé- rica con su clase campesina al fin desagraviada y su democracia legítima sonando a limpia plata cuando se la tañe, nos traerá honra a cada uno, así,

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