La palabra maldita y otros escritos urgentes

75 en algunos, como Francia, forma una aristocracia moral, y que en otros cuenta medio Parlamento y medio gobierno. El cine y la revista ilustrada van a contárselo, tarde o temprano. Él verá la granja suiza y la alemana; él sabrá del banco agrario de cada ciudad y de la cooperativa próspera que sirve cada aldea. El líder que se ha callado sobre esa y otras cosas, por adulo al obrero industrial, cuya suerte quiere servir antes, se pondrá a informarlo. Entonces él va a moverse. A su manera, a la chi- lena, que los patrones parecen no conocer todavía. De un solo empellón y mortal. El «empellón» se llamó, en México, Emiliano Zapata y sus morelen- ses; saqueó, quemó, mató y repartió el suelo, todo en la misma hora. Los patrones deberían poner la mejor cara a las leyes agrarias que lleguen al Congreso, los patro- nes que forman parte del Congreso y los que que- dan afuera, y que manejan opiniones de prensa y de círculos. Es la ocasión de que un país de Amé- rica legisle sin anticipo de sangre, y sin urgidura caliente de revuelta, sobre el problema perversa- mente postergado de la propiedad rural. Que no

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