La palabra maldita y otros escritos urgentes
68 69 paralelamente los suyos, y el momento es bueno para destacar estos. Los profesores de zoología dicen siempre, al final de su clase, sobre el huemul: una especie des- aparecida del ciervo. No importa la extinción de la fina bestia en tal zona geográfica; lo que importa es que el orden de la gacela haya existido y siga existiendo en la gente chilena. A g r a r i s m o e n C h i l e Comienza a hablarse en Chile de la subdivisión de la propiedad agrícola, de una de las pocas cosas esenciales para que una democracia exista, se toque como carne y huesos, eche sombra, ande y con- venza de sí misma. Mucho necesitaba ya la democracia manca que es la nuestra, preocupada desde hace cinco años de códigos de trabajo, habitación urbana y otras asistencias honestas al obrero, volver la cara hacia el campesino, darse cuenta de él y agrarizarse un poco. Le faltaba un brazo a la semidemocracia chi- lena y yo creo que era el derecho... Aseguran que Chile será siempre el país que coma de salitre y de metales, y de una industria adulta, que ya tene- mos nacida. El salitre se ha de ir, tarde o temprano; las minas ya ralean; los Coquimbos y los Ataca- mas pasaron y Rancagua ha de pasar con esos dos mayorazgos del metal cúpreo y blanco. La tierra, * El Mercurio (Santiago), septiembre de 1928.
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