La palabra maldita y otros escritos urgentes

66 67 puro, los costados movidos de aliento, la pezuña dura, como de plata. En él se olvida la bestia, por- que llega a parecer un motivo floral. Vive en la luz verde de los matorrales y tiene algo de la luz en su rapidez de flecha». El huemul quiere decir la sensibilidad de una raza: sentidos finos, inteligencia vigilante, gracia. Y todo eso es defensa, espolones, invisibles, pero eficaces, del espíritu. El cóndor para ser hermoso tiene que planear en la altura, liberándose enteramente del valle; el hue- mul es perfecto con solo el cuello inclinado sobre el agua o con el cuello en alto, espiando un ruido. Entre la defensa directa del cóndor, el picotazo sobre el lomo del caballo, y la defensa indirecta del que se libra del enemigo porque lo ha olfateado a cien pasos, yo prefiero esta. Mejor es el ojo emo- cionado que observa detrás de unas cañas, que el ojo sanguinoso que domina solo desde arriba. Tal vez el símbolo fuera demasiado femenino si quedara reducido al huemul, y no sirviera por unilateral para expresión de un pueblo. Pero en este caso, que el huemul sea como el primer plano de nuestro espíritu, como nuestro pulso natural, y que el otro sea el latido de la urgencia. Pacíficos de toda paz en los buenos días, suaves de semblante, de palabra y de pensamiento, y cóndores solamente para volar, sobre el despeñadero del gran peligro. Por otra parte, es mejor que el símbolo de la fuerza no contenga exageración. Yo me acuerdo, haciendo esta alabanza del ciervo en la heráldica, del laurel griego, de hoja a la vez suave y firme. Así es la hoja que fue elegida como símbolo por aque- llos que eran maestros en simbología. Mucho hemos lucido el cóndor en nuestros hechos, y yo estoy porque ahora luzcamos otras cosas que también tenemos, pero en las cuales no hemos hecho hincapié. Bueno es espigar en la his- toria de Chile los actos de hospitalidad, que son muchos; las acciones fraternas, que llenan pági- nas olvidadas. La predilección del cóndor sobre el huemul acaso nos haya hecho mucho daño. Cos- tará sobreponer una cosa a la otra, pero eso se irá logrando poco a poco. Algunos héroes nacionales pertenecen a lo que llamaríamos el orden del cóndor; el huemul tiene

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