La palabra maldita y otros escritos urgentes
64 M e n o s c ó n d o r m á s h u e m u l Los chilenos tenemos en el cóndor y el huemul de nuestro escudo un símbolo expresivo como pocos y que consulta dos aspectos del espíritu: la fuerza y la gracia. Por la misma duplicidad, la norma que nace de él es difícil. Equivale a lo que han sido el sol y la luna en algunas teogonías, o la tierra y el mar, a elementos opuestos, ambos dotados de excelencia y que forman una proposición difícil para el espíritu. Mucho se ha insistido, lo mismo en las escuelas que en los discursos gritones, en el sentido del cón- dor, y se ha dicho poco de su compañero heráldico, el pobre huemul, apenas ubicado geográficamente. Yo confieso mi escaso amor del cóndor, que al fin es solo un hermoso buitre. Sin embargo, yo le he visto el más limpio vuelo sobre la cordillera. Me rompe la emoción al acordarme de que su gran parábola no tiene más causa que la carroña tendida * El Mercurio (Santiago), julio de 1925.
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