La palabra maldita y otros escritos urgentes
65 en una quebrada. Las mujeres somos así, más rea- listas de lo que nos imaginan. El maestro de escuela explica a sus niños: «El cóndor significa el dominio de una raza fuerte; enseña el orgullo justo del fuerte. Su vuelo es una de las cosas más felices de la tierra». Tanto ha abusado la heráldica de las aves rapa- ces, hay tanta águila, tanto milano en divisas de guerra, que ya dice poco, a fuerza de repetición el pico ganchudo y la garra metálica. Me quedo con ese ciervo, que para ser más ori- ginal ni siquiera tiene la arboladura córnea; con el huemul no explicado por los pedagogos, y del que yo diría a los niños, más o menos: «El huemul es una bestezuela sensible y menuda; tiene parentesco con la gacela, lo cual es estar emparentado con lo perfecto. Su fuerza está en su agilidad. Lo defiende la finura de sus sentidos: el oído delicado, el ojo de agua atenta, el olfato agudo. Él, como los ciervos, se salva a menudo sin combate, con la inteligen- cia, que se le vuelve un poder inefable. Delgado y palpitante su hocico, la mirada verdosa, de reco- ger el bosque circundante; el cuello del dibujo más
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