La palabra maldita y otros escritos urgentes
50 51 suelo rural, sino rigurosamente racial. Mr. Hoo- ver va a conseguir, sin buscarlo, algo que noso- tros mismos no habíamos logrado: sentirnos uno de punta a cabo del continente en la muerte de Augusto Sandino. M e n s a j e s o b r e l o s d e r e c h o s h u m a n o s Hace ocho años dos palabras bajaron hacia las mul- titudes de varias naciones y de millones de hom- bres, y son esas palabras las que celebramos hoy en la forma de los derechos humanos. Muchas patrias ya conocían esta honra, pero no eran todas las criaturas quienes gozaban de estos derechos. Este día llegó al fin hace ocho años y lo celebramos como un nacimiento pascual. No eran pocos los que dudaron de que la liber- tad acarrease bienestar a los pueblos retardados y ellos mismos habían rehusado a hombres y muje- res esta gracia tan justiciera. Celebramos la universalidad de vuestra hazaña civil, pero subsiste en nosotros todavía un gesto de * Escrito para el 7° aniversario de la Declaración Univer- sal de los Derechos Humanos. Leído por José Maza, repre- sentante chileno en la Asamblea General de la onu, Nueva York, diciembre de 1955.
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