La palabra maldita y otros escritos urgentes

34 Francia vio en la guerra aumentar día por día la llamada Legión Extranjera, formada por jóve- nes que, de los pueblos amagados por el peligro, venían a ofrecerle lo mejor que puede cederse, que es la sangre joven. Sandino, según parece, no ha visto llegar hasta hoy los mozos argentinos, chile- nos, ecuatorianos, que son su misma carne, y que le deben una lealtad temeraria y perfecta que solo la juventud puede dar. ¿Dónde está la naturalísima, la lógica Legión Hispanoamericana de Nicaragua? Sí, Froilán Turcios dice también verdad escueta asegurando que la lucha en que se ha echado como en una marejada mortal el general Sandino, alcanza y supera a las Troyas clásicas que los bachilleres aprenden de memoria para sus exámenes. Solo que aquella época, que ellos celebran en sus tesis, no tenía como esta el concepto espectacular de un choque de razas, sino que griegos y troyanos pre- cipitaron la flor de su generación en el infierno de la lucha, porque la justicia entonces era cosa más viva, más caliente e inmediata, un salto recto de flecha hacia el objeto angustiador.

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