La palabra maldita y otros escritos urgentes

18 nada les sirve el ojo claro que les está naciendo y hay que oírlos cuando los radios buscan ca- lentar su sangre para llevarlos hacia el mata- dero fenomenal. Y esta última carta: Desgraciados los que todavía quieren hablar y escribir de eso. Cuídense del mote: cualquier día cae encima de ustedes. Es un mote que si no mata, estropea la reputación de llenador de cuartillas y a lo menos marca a fuego. A su ami- go ya lo miran con ‘ojo bizco’, como diría usted. La palabra ‘paz’ es vocablo maldito. Usted se acordará de aquello de ‘La paz os dejo, mi paz os doy’. Pero no está de moda Jesucristo, ya no se lleva. Usted puede llorar. Usted es mujer. Yo no lloro: tengo una vergüenza que me que- ma la cara. Hemos tenido una ‘Sociedad de las Naciones’ y después unas ‘Naciones Unidas’ para acabar en esta quiebra del hombre.

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