Las potencias vitales de las tierras fronterizas

59 No obstante, son las cosas las que ofrecen una consistencia de los discursos y refexiones sobre las obras de arte, y no los ordenamientos discursivos emanados desde los sistemas del arte informacional. Por eso: Hoy en día la práctica artística no devela ningún tiempo dedicado al objeto –cosa, cuerpo o intervención–, sino más bien, expresa un tiempo cooptado por la digitalización de la información, orientado hacia la producción de una imagen como artista hiperproductivo. Esta imagen publicitaria del artista consiste en la operación de inversión de símbolos y signos que fortalece su capacidad –su competencia– de desplazamiento en los territo- rios de reconocimiento del arte y los sistemas de información. Mientras más radical o desplazado se muestra el cuerpo del artista, más provecho saca el proceso de neoliberalización del arte a este mo- vimiento. Esto es así, debido a que la producción maquínica de lo sensible que propaga el neolibera- lismo se concentra en fagocitar cuerpos improduc- tivos, cuerpos desplazados, imágenes residuales o experiencias límites y nefastas, mediante la insta- Lo problemático del arte actual es que tiende a comunicar una opinión preconcebida, una convicción moral o política, es decir, a trans- mitir información […] El arte ya no es un oficio que da a la materia forma de cosa sin inten- ción , sino una obra de pensamiento que co- munica una idea prefabricada. El olvido de las cosas se apodera del arte. Este se deja llevar por la comunicación. Se carga de información y discurso. Quiere instruir en vez de seducir […] La información destruye el silencio de la obra de arte como cosa […] El secreto de la obra de arte no es que oculte información que pueda ser revelada. Lo misterioso en ella es el hecho de que los significantes circulen sin que se detengan en un significado, en un sentido (Han, 2021, p. 84). lación de una moral restauradora de la cultura. Es decir, la histórica adopción de la Crítica Cultural por parte de los sistemas del arte es síntoma de la neoliberalización del arte, pues, el arte neoliberal fagocita experiencias de crisis; se alimenta de los elementos culturales que componen los márgenes de la vida social productiva. La crítica al esteticis- mo –que en ningún caso se pretende reivindicar aquí– diagramó los nuevos modelos productivistas del conocimiento y el arte, debido a la incesante craquelación maquínica de la experiencia esqui- zoide de los sujetos modernos susceptibles de ser re-codifcados en papers académicos o bienales de arte. El artista debe dejar de ser un inútil y debe volcarse al trabajo social simbólico , así versa el im- perativo neoliberal del arte. El artista que practica su disciplina sin ningún fn, descubre los alcances espirituales de la época. De modo que: […] no hay que olvidar actualmente que esta cualidad parameditativa del arte moderno está generalmente reprimida porque el artis- ta suele anteponerse a su medio creativo. La mayoría de los artistas toman las disciplinas del arte como una excusa para la falta de dis- ciplina –es decir, como una oportunidad para escupir libremente en la escupidera del me- dio público–. Olvidan con facilidad que el arte es esencialmente un maestro anónimo cuya verdad sólo se despliega en la exteriorización. Pero, a quien se entrega sin limitaciones a ese maestro, inicialmente seductor pero luego implacable, en los momentos de éxito pue- de ocurrirle que sea vea arrebatado por una experiencia tan amable como revolucionaria. Puede descubrir que, más allá del saber y el querer, es siempre parte de una conciencia que no exterioriza, no objetiva nada. El artista que descubre esto, es superior a toda filoso- fía, del mismo modo que toda presencia men- tal es superior a la cháchara argumentativa (Sloterdijk, 2020, p. 397).

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=