Un puñado de almendras

226 ficción. Un poema es importante por aquello que quizás no alcanzamos, en su pliegue, en su fuga. Pero, como ya mencioné, una voz tiene un escenario reverberante. No somos seres sin voz, sin sonidos, sin lenguas. Sólo tene- mos que decidir, en ese equilibrio, en ese arte funam- bulista, hasta dónde cortar, hasta dónde ir a la médula, qué vamos a oír. Y ese es el gesto político: elegir. Dia- na Bellessi lo explica hermosamente en un ensayo que también parece un largo poema: «Disminuir las voces altas para dejar oír la pequeña voz del mundo…». Y así bautiza a sus palabras: ir a lo que nadie quiere mirar, es- cuchar aquello que se esconde, lo que se desplaza. Esa es mi elección del poema como consigna. Voces y territorios: experiencias de composición y escritura poética Hay un verso en «Travestidas», un poema que apare- ce en el primer apartado de Guerra florida: «honrar la ficción indecible / que no podremos escribir». Invoco esas palabras porque en ellas late con fuerza el corazón de ese libro. Deseo ofrecer una grieta para iluminar lo que yace bajo el manto y su proceso de composición. Algo así como señales de ruta. Aunque la poesía merece sus propias derivas, creo que es necesario para el fin de este pequeño ensayo.

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