Un puñado de almendras

209 Es que no se puede amar un país que te apuñala y esconde el peso de sus ausentes sin escuchar el espacio que dejaron en [nuestros cuerpos. Observa la verticalidad extendida de sus montañas una cordillera nevada que alguna vez fue fondo marino restos fósiles, cobijados en la edad de [las piedras. Es increíble que estuvimos allí, cubiertos de mar hace [250 millones de años recuerda ¿Cómo era permanecer en la quietud de su escarcha? Si existe la poesía al interior del roquerío en las alturas también es posible imaginar otro país tantear su relieve con la yema de los dedos escribir que se puede amar un país hilvanar sus retazos. No podemos remendar sin conocer la fractura.

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