Un puñado de almendras
208 Cómo era permanecer en la quietud de su escarcha En ese tiempo podría jurar que todos los días llegaba [el invierno una navaja de frío sobre la ciudad como quien toca la puerta de un desconocido intentando descifrar el lenguaje de las olas Leer aquello que también fue corteza animal hogar Entonces, te di mi mano y la brisa fue un velo de espuma sobre [nuestros labios Corrimos, avenida tras avenida el cielo fragmentado parecía un bosque [de cenizas. Alguien dijo: esa tierra desmenuzada es tu país, un corazón que se desgaja una lengua de volcán que escupe bocanadas de humo. Pensé en la tristeza de esos glaciares que [han dormido por siglos y despiertan en este rincón del mundo.
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