Un puñado de almendras
19 ver al mundo cosas olvidadas. Estamos también inten- tando traducir otros silencios que los investigadores y la memoria de nuestra gente está rompiendo hace tiempo, silencios que vienen de los campos de concentración, de los arreos humanos, los desmembramientos familia- res, la desaparición forzada de niños, la trata de perso- nas, el aniquilamiento de un modo de ser, de haber sido . Traducir todo eso y que quepa en un verso. La poesía mapuche se suma al Nunca Más pronunciado por el pueblo argentino y lo invita a su vez a sumarse al pedi- do plural: Nunca Más Genocidios. Basta de criminali- zación y estigmas para nuestro pueblo. Por un ejercicio de la comunicación que cese con la avanzada de la vio- lencia mediática y el racismo. Derechos humanos, lin- güísticos y de la naturaleza en alerta. Interculturalidad crítica y respetuosa de aquello que alcanza y en nombre de lo cual despliega banderas que flamean bonito, como el artículo 17 de la Constitución Nacional Argentina y el Convenio 169 de la OIT, tan poco respetados. La poe- sía que hacemos intenta traer la palabra a la voz para abordar estas cosas que se están trabajando en distintas esferas, porque «la poesía es estar de pie en la vida» , dijo Bernardo Colipan («las escribo/ suponiendo que sin ellas/ habría sido imposible/ permanecer/ de pie en esta vida»). Así estamos. La poesía es una forma de ejercicio del derecho a la memoria.
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