Reordenamiento de los días

20 del desierto, los restos aún caen sobre nosotros y el tiempo psíquico, suspendido. «Días sin objeto el obje- to de los días», si hay un problema que trabajan y en el que tropiezan una y otra vez estos poemas es el pro- blema del tiempo y, por qué no también, el problema de los comienzos. En ese contexto, hay en la obra de Elvira Hernán- dez más de un valor a reconocer. Cuando la mordaza militar obligó a rearticular la palabra y el ejercicio de la escritura fue forzada al retraimiento —aunque a su vez a una estricta vigilia—, a contramano de los años más oscuros de la dictadura se conformó una eclosión poé- tica importante. En 1982, año en que se data la escritu- ra de Cuerpos encontrados en varias partes y El orden de los días , hay una productividad colectiva en ebullición. Además de Anteparaíso de Zurita, a estos dos trabajos de Elvira Hernández se suman Estación de los desampa- rados de Enrique Lihn e Introducción a Santiago de José

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