Reordenamiento de los días

17 nuestra manera de cruzar aquellos espacios mejor co- nocidos, las calles transitadas todos los días. El manus- crito que nos fue confiado era, tal cual en palabras de su autora, un «legajo de poemas», papeles escritos a mano, otros a máquina, y varias páginas con sus pala- bras aun acusando tachaduras, ediciones y tomas de decisión expuestas, con parte de su proceso como ta- tuajes a flor de piel o rayados bajo el pulso de una rees- critura suelta en los muros. En su interior fue posible desentrañar un puente entre el impulso de su escritura, antes incluso que su escritura, y posteriores momentos de revisita. Tras las marcas del escáner había en toda su reorganización material una apuesta por la reversión, por la inquietud, que bien nos sirvió como primera impresión de lectu- ra. Si no podemos entrar por la puerta, entremos por la ventana, dice Elvira a propósito de La nueva novela de Juan Luis Martínez, y esta era una manera de aproxi-

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