Derechos humanos en Chile. Pasado, presente y futuro
206 crimen contra el hombre, no es la humillación del hombre en sí, sino el crimen contra el hombre blanco, es la humillación del hombre blanco, y haber aplica- do en Europa procedimientos colonialistas que hasta ahora solo concernían a los árabes de Argelia, a los coolies de la India y a los negros de África. Y este es el gran reproche que yo le hago al pseudohumanismo: haber so- cavado demasiado tiempo los derechos del hombre; haber tenido de ellos, y tener todavía, una concepción estrecha y parcelaria, incompleta y parcial; y, a fin de cuentas, sórdidamente racista. 12 El Discurso sobre el colonialismo es un ensayo complejo, con varias dimensio- nes de análisis y argumentos que se van entretejiendo para exhibir cómo el colonialismo no solo ha sido un sistema de dominación económico y político, sino también social, cultural e ideológico, es decir, un poder que ha tenido im- plicancias en la configuración de las sociedades colonizadas y en los procesos de subjetivación de su población. Para Césaire, el colonialismo ha concebi- do a los pueblos colonizados por Europa como un otro intraducible para su definición de civilización, cuya humanidad seguía entonces siendo fuente de sospecha. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada en 1948, no fue resultante de la impugnación a la esclavitud y el colonialismo, que es el gran silencio que Césaire reclama. Sin embargo, entregó parámetros para los pueblos afrodescendientes en América, que les han permitido, por un lado, mirar y juzgar el pasado esclavista desde el atropello a los derechos humanos de sus antecesores y, por otro lado, sustentar sus demandas contemporáneas por pleno reconocimiento. Ambos aspectos han sido parte de los discursos que los movimientos afrodescendientes en América Latina y el Caribe han puesto en la palestra desde las últimas décadas del siglo xx . Ya desde los años setenta es posible rastrear en diversos países latinoame- ricanos —como Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Honduras, Panamá, Perú y Uruguay— el desarrollo de organizaciones afrodescendientes de alcance lo- cal y nacional. Un hito importante —no el único—, fueron los Congresos de la Cultura Negra de las Américas que, en tres oportunidades (Colombia en 1977, Panamá en 1980 y Brasil en 1982) lograron reunir a representantes de estas organizaciones, activistas, intelectuales, artistas y estudiosos de las culturas afrodescendiente s de toda la región. 12 Aimé Césaire, Discurso sobre el colonialismo (Akal, 2006),15-16.
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