Derechos humanos en Chile. Pasado, presente y futuro
201 todo en el marco de guerras—, asumió otras características bajo el colonia- lismo europeo en América y la trata esclavista africana entre los siglos xvi y XIX, convirtiendo a las y los esclavizados en objetos de intercambio co- mercial, en cosas, en no-sujetos, pues como puntualiza el intelectual haitiano René Depestre, encarnaron la «despersonalización completa de la condición humana». 5 Además, con sus leyes e ideologías, el sistema colonial convirtió a las y los esclavizados en esclavos, es decir, la condición adquirida de so- metimiento y servidumbre pasó a ser inherente a quienes nacían de madres esclavizadas. De este modo, el rechazo a la esclavitud por parte de quienes la padecieron no solo debe comprenderse por las largas y extenuantes jornadas de trabajo, las paupérrimas condiciones de vida que implicaba o los diversos abusos que comprar la vida de otros admitió, sino porque intrínsecamente se condenaba la pérdida de humanidad. Desde esta perspectiva podemos entender fenómenos como el cimarrona- je, la formación de palenques, quilombos o comunidades cimarronas —todos colectivos de esclavos fugitivos, organizados como estrategias de resistencia—, los infanticidios, los sabotajes a las cosechas y las grandes rebeliones —accio- nes que muy tempranamente tuvieron lugar en la América colonial—, como registros factuales de estos reparos. Pero también quedaron algunos registros textuales del rechazo a esta condición, los que surgieron a partir de procesos relevantes en la historia de América Latina y el Caribe. Así, y casi paradójica- mente, en medio de los hitos parisinos de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 y la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, podemos encontrar algunos textos de autores negros/afro- descendientes que reflexionaron sobre la esclavitud y la libertad. La Revolución haitiana es uno de los episodios más importantes en ese sentido. Hito fundamental en el proceso independentista en América, co- menzó en 1791 como una lucha antiesclavista por la libertad de las personas, para terminar en 1804 reivindicando la emancipación política y proclamando la República de Haití. Una de las primeras cosas que se hizo en el proceso revolucionario fue abolir la esclavitud, lo que quedó consagrado en las dos constituciones que se escribieron. En 1801 y aún bajo el colonialismo francés, Toussaint L’Ouverture, líder del proceso, estipuló en la Constitución que él mismo redactó, lo siguiente: 5 René Depestre, Buenos días y adiós a la negritud (Casa de las Américas, 1986), 72.
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