Lagar
83 a las hierbas erizadas. Viva está toda la noche de negaciones y afirmaciones, las del ángel que te manda y el mío que con él lucha; Y un azoro de mujer llora a su cedro de Líbano caído y cubierto de noche, que va a marchar desde el alba sin saber ruta ni polvo y sin volver a ver más su ronda de dos mil pinos. ¡Ay, árbol mío, insensato entregado a la ventisca, a canícula y a bestia al azar de la borrasca! ¡Pino errante sobre la tierra!
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=