Lagar
84 La granjera Para nadie planta la lila o poda las azaleas, y carga el agua para nadie en baldes que la espejean. Vuelta a uno que no da sombra y sobrepasa su cabeza, estira un helecho mojado y a darlo y a hurtárselo juega. Abre las rejas sin que llamen, sin que entre nadie, las cierra y se cansa para el sueño que la toma, la suelta y la deja. Desvíen el agua de la vertiente que la halla gateando ciega, espolvoreen sal donde siembre, entierren sus herramientas. Háganla dormir, pónganla a dormir como al armiño o la civeta. Cuando duerma bajen su brazo y avienten el sueño que sueña. La muerte anda desvariada, borracha camina la tierra, trueca rutas, tuerce dichas, en la esfera tamborilea.
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