Lagar
72 Pude no volver y he vuelto. De nuevo hay muro a mi espalda, y he de oír y responder, y, voceando pregones, ser otra vez buhonera. Tengo mi cubo de piedra y el puñado de herramientas. Mi voluntad la recojo como ropa abandonada, desperezo mi costumbre y otra vez retomo el mundo. Pero me iré cualquier día sin llantos y sin abrazos, barca que parte de noche sin que la sigan las otras, la ojeen los faros rojos ni se la oigan sus costas...
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