Lagar

58 Noche de san Juan Está abriéndose la noche como piña de sabino. Saltan las treinta fogatas en liebres y cabritillos. Has llegado de la mano de Juan Jordán, de Juan río, y él alcanza hasta mi puerta por dejar caer lo mío. Aquí había una casa vana de vano leño y raso lino, un vino sin bebedor y una mujer sin destino. ¡Pero Juan me vio de lejos y cruzó el Jordán contigo! Mesa y mantel no tocados, de intactos se hacen divinos. Comida parece la fruta; apurado parece el vino. ¡Nunca vimos alimentos sin comensal consumidos! El silencio, de no usado, deja oír nuestros latidos, y de huérfano el espacio, nos deja así, cristalinos, y de boca ninguna llamados seguimos rectos y embebecidos.

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