Lagar
24 y dos renos te echan el humo del aliento en dos pitones blancos que se hacen y deshacen... Para que no te aúllen, te bailen ni te befen esta noche los tártaros dementes, cuyas botas humean de nieve y tropelía, las mujeres te conducimos como a un hijo, alzamos la nonada de tu cuerpo y vamos a quemarte en tus pinos del norte. No lloran ni las madres ni los niños, ni aun el hielo, en la Finlandia enjuta como la Macabea, que da sudor de sangre y da de mamar sangre, pero no llora llanto; y nosotras tampoco lloramos, atizando el ruedo y los cogollos de tu hoguera. La hoguera es alta como el trance, y arde sin humo y sin ceniza, toda en fucsias y en dalias, mientras suena el infierno de los tanques, la frontera de su metal, castañetea y caen los aviones en sesgo de vergüenza... Campeón finlandés, saltas ahora más hermoso que en todos tus estadios. Subes y vas oreando tu sangre con el rollo del viento que te enjuga. ¡Partes el cielo, ríes y lloras al abrazar a Judas Macabeo!
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=