Lagar

23 Campeón finlandés Campeón finlandés, estás tendido en la relumbre de tu último estadio, rojo como el faisán en su vida y su muerte, de heridas pespunteado y apurado, gárgola viva de tu propia sangre. Has caído en las nieves de tu infancia, en filos azulados y en espejos acérrimos, diciendo ¡no! hacia el Norte y el Este, un ¡no! que aprieta los gajos de nieve, endurece como diamantes los esquíes y para el tanque como un jabalí... Nadador, pelotaris, corredor, que te quemen el nombre y te llamen Finlandia. Benditos sean tu última pista, el meridiano que tomó tu cuerpo y el sol de medianoche, que te cedió el milagro. Negaste al invasor el sorbo de tus lagos, tus caminos y la hebra de tus renos, el umbral de tu casa, el cubo de tu arena, el arco iris de las vírgenes de Cristo, la bautizada frente de tus niños. Te miran tus quinientos lagos que probaron tu cuerpo uno por uno. Se empina, atarantada, por saberte, la morsa, como cuando gritabas la maratón ganada,

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