Lagar

22 Somos los hijos que a su madre nombran, sin saber a estas horas si es la misma y con el mismo nombre nos responde, o si mechados de metal y fuego arden sus miembros llamados Sicilia, Flandes, la Normandía y la Campania. Para la compunción y la plegaria bastan dos palmos de hierbas y de aire. Hogaza, vino y fruta no acarreen hasta en el día de leticia y danza y locos brazos que columpien ramos. En esta noche, ni mesa punteada de falerno feliz ni de amapolas; tampoco el sollozar; tampoco el sueño.

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