Lagar

21 Caída de europa A Roger Caillois Ven, hermano, ven esta noche a rezar con tu hermana que no tiene hijo ni madre ni casta presente. Es amargo rezar oyendo el eco que un aire vano y un muro devuelven. Ven, hermano o hermana, por los claros del maizal antes que caiga el día demente y ciego, sin saber que pena la que nunca penó y acribillada de fuegos y ahogada de humareda arde la vieja madre que nos tuvo dentro de su olivar y de su viña. Solamente la Gea americana vive su noche con olor de trébol, tomillo y mejorana, y escuchando el rumor de castores y de martas, y la carrera azul de la chinchilla. Tengo vergüenza de mi «Ave» rendida que apenas si revuela por mis hombros o sube y cae en gaviota alcanzada, mientras la madre en aflicción espera, mirando fija un cielo de azabache que juega a rebanarle la esperanza y grita «no eres» a la vieja noche.

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