Lagar
148 Lámpara de catedral A Jacques y Raïssa Maritain La alta lámpara, la amante lámpara, tantea el pozo de la nave en unos buceos de ansia. Quiere coger la tiniebla y la tiniebla se adensa, retrocede y se le hurta. Parece el ave cazada a la mitad de su vuelo y a la que atrapó una llama que no la quema ni suelta, ni le consiente que vaya sorteando las columnas, rasando los capiteles. Corazón de catedral, ni enclavado ni soltado, grave o ligero de aceite, brazo ganoso o vencido, solo válido si alcanza el flanco hendido de Cristo, el ángulo de su boca. La sustenta un pardo aceite que cuando ya va a acabarse, para que ella al fin descanse, alguien sube, alguien provee y le devuelve todos sus ojos.
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