Lagar
146 y lo demás, sueños han sido, juegos de niños en patio inmenso: fiestas, luchas, amores, lutos. Y la muerte fue mentira que la boca silabeaba; muertes en lechos o caminos, en los mares o en las costas; pequeñas muertes en que cerrábamos ojos que nunca se cerraron. Dormidos hicimos rutas y a ninguna parte arribábamos, y al ángel guardián rendimos con partidas y regresos. Y los ángeles reían nuestros dolores y nuestras dichas y nuestras búsquedas y hallazgos y nuestros pobres duelos y triunfos. Caíamos y levantábamos, cocida la cara de llanto, y lo reído y lo llorado, y las rutas y los senderos, y las partidas y los regresos, las hacían con nosotros, el costado en el costado. Mandaban y obedecíamos con rostro iracundo o dichoso, y el arribo no llegaba
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=