Lagar

145 El regreso Desnudos volveremos a nuestro Dueño, manchados como el cordero de matorrales, gredas, caminos, y desnudos volveremos al abra cuya luz nos muestra desnudos: y la patria del arribo nos mira fija y asombrada. Pero nunca fuimos soltados del coro de las potencias y de las dominaciones, y nombre nunca tuvimos, pues los nombres son del Único. Soñamos madres y hermanos, rueda de noches y días, y jamás abandonamos aquel día sin soslayo. Creímos cantar, rendirnos y después seguir el canto; pero tan solo ha existido este himno sin relajo. Y nunca fuimos soldados, ni maestros ni aprendices, pues vagamente supimos que jugábamos al tiempo siendo hijos de lo eterno. Y nunca esta patria dejamos,

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