Lagar
113 Ocotillo Ocotillo de Arizona sustentado en el desierto, huesecillos requemados crepitando y resistiendo, tantos gestos aventados y, uno, y solo, y terco anhelo. Por sus filos empolvados sube un caldo de tormento. En el viento va su lengua como va el lebrel sediento, y al remate está el descanso del ansiar y del jadeo: ¡ocotillo refrescado de su sangre, no del viento! Rasa patria, raso polvo, raso plexo del desierto; duna y dunas enhebradas, y hasta Dios, rasos los cielos, todo arena voladora y solo él permaneciendo; toda hierba consumada y no más su grito entero. Dice «¡no!» la vieja arena y el blanquear del castor muerto, y el anillo de horizonte dice «¡no!» a su prisionero,
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