Tala
85 en luna llena de fantasma, no sabemos si somos hombres o somos peñas arrobadas! Vuelven los tiempos en sordo río y se les oye la arribada a la meseta de los Cuzcos que es la peana de la gracia. Silbaste el silbo subterráneo a la gente color del ámbar y desatamos tu mensaje enrollado de salamandra; y el destino que es de nosotros nos exhalas en bocanada. ¡Anduvimos como los hijos que perdieron signo y palabra, como beduino o ismaelita, como las peñas hondeadas, aventados o envilecidos, gajos pisados de vid santa, hasta el día de recobrarnos como amantes que se encontraran! Otra vez somos los que fuimos, cinta de hombres, anillo que anda, viejo tropel, larga costumbre en derechura a la peana, donde quedó la madre augur que desde cuatro siglos llama, en toda noche de los Andes y con el grito que es lanzada.
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