Tala

86 Otra vez suben nuestros coros y el roto anillo de la danza, por caminos que eran de chasquis * y en pespunte de llamaradas. Son otra vez adoratorios jaloneando la montaña y la espiral en que columpian mirra-copal, mirra-copaiba, ¡para tu gozo y nuestro gozo balsámica y embalsamada! Al fueguino sube el Caribe por tus punas espejeadas; a criaturas de salares y de pinar lleva a las palmas. Nos devuelves al Quetzalcóatl ** acarreándonos al maya, y en las mesetas cansa cielos, donde es la luz transfigurada, braceadora, ata tus pueblos como juncales de sabana. ¡Suelde el caldo de tus metales los pueblos rotos de tus abras; cose tus ríos vagabundos, tus vertientes acainadas; purifícanos y condúcenos; a hielo y fuego purifícanos! * Chasquis, correos quechuas. ** Quetzalcóatl, la serpiente emplumada de los aztecas .

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