Tala

83 Pasas el valle de mis leches, amoratando la higuerada; cruzas el cíngulo de fuego y los ríos Dioscuros lanzas; * pruebas Sargazos de salmuera y desciendes alucinada… Viboreas de las señales del camino del Inca Huayna, veteada de ingenierías y tropeles de alpaca y llama, de la hebra del indio atónito y del ¡ay! de la quena mágica. Donde son valles, son dulzuras; donde repechas, das el ansia; donde azurean altiplanos son anchuras de la alabanza. Extendida como una amante y en los soles reverberada, punzas al indio y al venado con el jengibre y con la salvia; en las carnes vivas te oyes lento hormiguero, sorda vizcacha; oyes al puma ayuntamiento y a la nevera despeñada, y te escuchas el propio amor en tumbo y tumbo de tu lava... Bajan de ti, bajan cantando, como de nupcias consumadas, * El Cauca y el Magdalena.

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