Tala

82 Cordillera ¡Cordillera de los Andes, madre yacente y madre que anda, que de niños nos enloquece y hace morir cuando nos falta; que en metales y que en amiantos nos aupaste las entrañas; hallazgo de los primogénitos, Mama Ocllo y Manco Cápac, tremendo amor y alzado cuerno del hidromiel de la esperanza! Jadeadora del Zodíaco, sobre la esfera galopada; corredora de meridianos, piedra Mazzepa que no se cansa, Atalanta que en la carrera es el camino y es la marcha, y nos lleva, pecho con pecho, a lo madre y lo marejada, a maná blanco y peán rojo de nuestra bienaventuranza. Caminas, madre, sin rodillas, dura de ímpetu y confianza; con tus siete pueblos caminas en tus faldas acigüeñadas; caminas de noche y de día, desde mi estrecho a Santa Marta, subiendo de las aguas últimas el unicornio del Aconcagua.

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