Tala

81 Hazme las sangres y las leches, y los tuétanos, y los llantos. Mis sudores y mis heridas sécame en lomos y en costados, y otra vez íntegra incorpórame a los coros que te danzaron, los coros mágicos, mecidos sobre Palenque y Tiahuanaco. Gentes quechuas y gentes mayas te juramos lo que jurábamos. De ti rodamos hacia el tiempo y subiremos a tu regazo; de ti caímos en grumos de oro, en vellón de oro desgajado, y a ti entraremos rectamente según dijeron incas magos. ¡Como racimos al lagar volveremos los que bajamos, como el cardumen de oro sube a flor de mar arrebatado y van las grandes anacondas subiendo al silbo del llamado!

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